jueves, 16 de junio de 2011

¿SALVACIÓN DESPUÉS DE LA MUERTE?


 “Y de la manera que está establecido a los hombres
 que mueran una sola vez, y después de esto, el juicio”  (Hebreos 9:27).

Todavía hay quienes enseñan que después de la muerte existe un lugar  en donde la persona puede salvarse de la condenación eterna, mediante la realización de algunos oficios religiosos, que por lo demás resultan tan onerosos, que sólo los de mayor posición económica podrían obtener tal privilegio.

Duele profundamente que aún hoy día se propague, como se ha hecho durante siglos, esta mentira. No existe un versículo en toda la Biblia que apoye esta enseñanza. La Palabra de Dios señala de manera taxativa: “…está establecido a los hombres que mueran una sola vez  y después de esto, el juicio”. Esta práctica les ha estado produciendo por siglos, pingües ganancias, y por nada del mundo se retractarían de ello.
Lo que relata el evangelista Lucas en el capítulo 16 de su evangelio, es bastante dramático: se trata de dos hombres, uno rico y otro mendigo. El primero, bien vestido de lino fino y púrpura, sentado a la mesa ingiriendo sus suculentos manjares, comida y buen vino..El mendigo, por el contrario, echado a la puerta, llagoso y lamido por los perros que llegaban junto a él, deseando comer de las migajas que caían de la mesa del rico. Mueren ambos, y “…el mendigo es llevado por los ángeles al seno de Abraham,( lugar de reposo, paz). El rico es sepultado, y en el Hades (lugar de tormento), alzó sus ojos estando en tormento, y vio de lejos a Abraham y a Lázaro, el mendigo, en su seno. Entonces dando voces , dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males. Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá” (Lucas 16:22-27)

Lamentablemente, las peticiones de este hombre a favor suyo, no pueden ser acordadas.

En primer lugar: Dios no puede extender su misericordia al hombre hasta después de la muerte, salvo que éste haya aceptado a Jesucristo, el autor de la vida, como su Salvador personal:  “El que en él cree, no es condenado, pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no creyó en el unigénito Hijo de Dios (Juan 3:18).

En segundo lugar: Nadie puede hacer algo por él, porque  “…en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres en el que podamos ser salvos” (Hechos 4:12)